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ROBBIE WILLIAMS VOLVIÓ A LA ARGENTINA: UNA NOCHE DE MÚSICA Y EMOCIONES

El artista británico desplegó todo su carisma en el primero de sus tres shows agotados, con grandes canciones y una conexión permanente con el público.

ROBBIE WILLIAMS VOLVIÓ A LA ARGENTINA: UNA NOCHE DE MÚSICA Y EMOCIONES

El artista británico desplegó todo su carisma en el primero de sus tres shows agotados, con grandes canciones y una conexión permanente con el público.

Por Vane Lagraña

Veinte años después de su última visita, Robbie Williams volvió a encontrarse con el público argentino. La noche del jueves 1° de octubre, el artista británico inauguró su serie de tres conciertos en el Movistar Arena, con las tres fechas —1, 2 y 4 de octubre— completamente agotadas.

El recital comenzó alrededor de las 21:30, algunos minutos después del horario anunciado. Pero la espera quedó rápidamente atrás cuando Robbie apareció sobre el escenario y arrancó con “Let Me Entertain You”.

Y desde ese momento, el escenario fue suyo.

Williams no se limitó a cantar. Habló, bromeó, bailó, improvisó y conversó permanentemente con la gente. El público se convirtió en un interlocutor permanente y cada pausa entre canciones fue una nueva oportunidad para generar complicidad.

“¡Lamento mucho que pasaron 20 años! ¡Fue mi culpa y lo siento!”, dijo Robbie frente a un Arena completamente colmado. La frase provocó una ovación inmediata y marcó uno de los primeros momentos de conexión entre el artista y sus seguidores.

La gira lleva el nombre de BRITPOP, su decimotercer álbum de estudio, pero el concierto estuvo lejos de ser solamente la presentación de un disco nuevo. Robbie construyó un recorrido por diferentes etapas de su carrera y combinó canciones recientes con los clásicos que forman parte de la memoria musical de varias generaciones.

“Rocket”, “Rock DJ”, “Strong”, “Pretty Face”, “Millennium”, “No Regrets”, “Come Undone”, “Kids”, “She’s the One”, “Feel” y “Angels” fueron algunos de los temas que hicieron cantar al público.

También hubo lugar para momentos más íntimos y emotivos. “Love My Life”, dedicada a su familia, fue uno de ellos. Hacia el final, “Feel”, “Angels” y “My Way” llevaron la noche hacia algunos de los momentos de mayor emoción.

La nostalgia estuvo presente, pero no como una simple reconstrucción del pasado. Las nuevas canciones de BRITPOP convivieron con los grandes éxitos y lograron que el espectáculo mirara tanto hacia la historia del artista como hacia su presente.

Si algo quedó especialmente claro durante la noche fue la enorme comunicación de Robbie con el público.

El cantante aprovechó cada oportunidad para hablar con la gente, hacer bromas e improvisar. Incluso convirtió la presentación de sus músicos en un juego, con fragmentos de canciones conocidas que fueron recibidos por el público.

También hubo alguna que otra confesión inesperada. Robbie hizo referencia, entre bromas, a un supuesto encuentro íntimo que habría tenido con una fan durante su anterior visita al país, provocando una de las situaciones más desopilantes de la noche.

Ese costado espontáneo fue una de las características más celebradas del show. Robbie parecía disfrutar tanto de hablar con el público como de cantar para él.

VEINTE AÑOS DESPUÉS

El regreso de Robbie Williams había comenzado incluso antes del recital.

Durante su estadía en Buenos Aires, el cantante sorprendió a los seguidores que lo esperaban afuera de su hotel y terminó ofreciendo un pequeño momento acústico junto a su guitarrista.

Esa cercanía se trasladó horas después al Movistar Arena.

Durante el show, Robbie recordó la larga espera y hasta bromeó con la posibilidad de regresar antes de que pasen otros veinte años. En otro de los momentos espontáneos de la noche, involucró al público en el cumpleaños de su manager y todo el estadio terminó cantándole el “Feliz cumpleaños”.

Dos décadas después de aquella última visita, el reencuentro no tuvo la solemnidad de un acontecimiento distante. Tuvo algo mucho más cercano: la sensación de retomar una conversación que había quedado pendiente.

Robbie Williams volvió a Buenos Aires y durante más de dos horas hizo lo que mejor sabe hacer: cantar, bailar, emocionar y conectar con su público.

La espera de veinte años terminó. Y el público argentino demostró que todavía tenía muchas canciones para cantarle.

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