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Soda Stereo ECOS: cuando la música desafía al tiempo

Una experiencia que combina música, tecnología y emoción para reencontrarse con el universo de la banda y la presencia virtual de Gustavo Cerati.

Soda Stereo ECOS: cuando la música desafía al tiempo

Una experiencia que combina música, tecnología y emoción para reencontrarse con el universo de la banda y la presencia virtual de Gustavo Cerati.

Por Vanesa Lagraña

Anoche, el Movistar Arena volvió a vibrar con Soda Stereo ECOS, el espectáculo que reúne a Charly Alberti y Zeta Bosio con la presencia digital de Gustavo Cerati y que propone una experiencia en vivo donde la música, la tecnología y la memoria se encuentran de una manera inédita.

La función comenzó puntualmente a las 21 y, desde el primer momento, quedó claro que ECOS no pretende ser un recital tradicional ni un tributo convencional. La propuesta apuesta a reconstruir la experiencia de tener nuevamente a Soda Stereo sobre un escenario, utilizando tecnología inmersiva para hacer posible la presencia de Cerati.

Su aparición genera inevitablemente una mezcla de emoción, nostalgia y sorpresa. Volver a verlo, escucharlo y reconocer sus gestos sobre un escenario tiene un enorme peso emocional para quienes crecieron con Soda Stereo. Al mismo tiempo, la experiencia tiene una cuota de extrañeza inevitable: estamos frente a una recreación digital de alguien que ya no está físicamente. Esa combinación de cercanía y distancia es, quizás, uno de los aspectos más particulares de ECOS.

La tecnología es ambiciosa y está al servicio de una idea que parecía imposible: generar nuevamente el encuentro entre los tres integrantes originales de Soda Stereo. No se trata solamente de proyectar una imagen, sino de construir una puesta en escena completa alrededor de la presencia virtual de Cerati.

Pero más allá de cualquier recurso tecnológico, cuando empiezan a sonar las canciones aparece lo  importante: Soda Stereo.

El repertorio demuestra que sus canciones siguen teniendo  vigencia. Hay temas que el público canta de principio a fin y que ya forman parte de una memoria colectiva que atraviesa generaciones.

Y justamente ahí aparece uno de los grandes valores de esta propuesta: para quienes tuvieron la oportunidad de ver a Soda Stereo en su momento, ECOS puede funcionar como un reencuentro con canciones que marcaron sus vidas. Pero para quienes nunca pudieron verlos en vivo, puede ser también una manera de acercarse a la banda y descubrir por qué Soda Stereo ocupa un lugar tan importante dentro de la historia del rock en español.

La respuesta del público durante toda la noche confirma que ese legado sigue absolutamente vigente. El fenómeno ya convocó a cientos de miles de espectadores en su recorrido y continúa agotando funciones.

Uno de los momentos más especiales llega hacia el final, cuando Charly Alberti y Zeta Bosio dejan el escenario principal y se acercan físicamente al público para tocar desde pequeñas plataformas ubicadas dentro del campo. La distancia entre los músicos y la gente desaparece y el estadio se transforma en una celebración colectiva de las canciones de Soda.

El cierre termina de llevar esa emoción al máximo: la gente acompaña, canta y aparece el inevitable “Gracias totales”, convertido nuevamente en una frase que pertenece tanto a Soda Stereo como a su público.

Quizás ECOS no pretende —ni podría— reemplazar la experiencia de haber visto a Gustavo Cerati en persona. Su propuesta es diferente: construir un puente entre aquello que fue y las posibilidades que ofrece la tecnología en el presente.

Y aunque la presencia digital de Cerati puede generar sensaciones diferentes en cada espectador, justamente esa reacción forma parte de lo novedoso de la experiencia. Para algunos será emocionante; para otros, una experiencia más difícil de procesar. Pero resulta imposible negar que se trata de una apuesta artística y tecnológica que abrió una conversación sobre hasta dónde puede llegar un espectáculo en vivo para recuperar un momento que parecía perdido para siempre.

Después de varias funciones en Buenos Aires, ECOS llega a sus últimas dos noches porteñas: este viernes 14 y sábado 15 de agosto, ambas con localidades agotadas. La gira continuará luego por otros destinos, pero Buenos Aires se prepara para despedir esta etapa del espectáculo con el Movistar Arena nuevamente lleno.

Al final, más allá de la tecnología, los efectos y la puesta en escena, queda algo mucho más sencillo y poderoso: las canciones.

Porque algunas bandas quedan en la historia.

Soda Stereo sigue haciendo eco.

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