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Ennio Morricone: «La música puede convertirse en la banda sonora de nuestras vidas»

 Ennio Morricone, el compositor romano que logró ponerle melodía a la memoria colectiva del planeta, fallecía a los 91 años en su amada Roma. Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario de su p...

Ennio Morricone: «La música puede convertirse en la banda sonora de nuestras vidas»

 Ennio Morricone, el compositor romano que logró ponerle melodía a la memoria colectiva del planeta, fallecía a los 91 años en su amada Roma. Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario de su p...

 Ennio Morricone, el compositor romano que logró ponerle melodía a la memoria colectiva del planeta, fallecía a los 91 años en su amada Roma. Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario de su partida, su legado no solo sigue intacto, sino que resuena con más fuerza que nunca en cada rincón donde el cine y la identidad italiana se celebran. Nacido en el barrio de Trastevere en 1928, Morricone no fue simplemente un músico de cine; fue un arquitecto de la nostalgia, la épica y la melancolía. Capaz de transformar un simple silbido, el galope de un caballo o el grito de un coyote en un himno universal, el maestro revolucionó la composición musical rompiendo todas las estructuras académicas tradicionales para crear algo completamente nuevo.

Del Spaghetti Western a la eternidad cinematográfica

Su alianza con el director Sergio Leone redefinió el género del Spaghetti Western. Bandas sonoras como la de El bueno, el malo y el feo o Érase una vez en el Oeste demostraron que la música en el cine no debía ser un mero fondo, sino un personaje principal. Sin embargo, su genialidad no conoció fronteras de géneros. La profunda espiritualidad de La misión, la desgarradora nostalgia de Cinema Paradiso —ese homenaje definitivo al amor por el cine hecho junto a Giuseppe Tornatore— y la sofisticación de Érase una vez en América son testimonios de una versatilidad que solo pertenece a los genios irrepetibles. Con más de 500 partituras en su haber, Morricone fue galardonado con el Premio Óscar Honorífico en 2006 y, de manera tardía pero justa, con la estatuilla de la Academia en 2016 por The Hateful Eight de Quentin Tarantino.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto»

Fiel a la humildad y la discreción que guiaron sus pasos, el maestro dejó una última obra maestra antes de partir: su propio obituario escrito de puño y letra. Aquella carta de despedida, titulada con un directo «Yo, Ennio Morricone, he muerto», conmovió al mundo. En ella, el compositor explicaba por qué había elegido un funeral estrictamente privado: «Hay una sola razón que me empuja a saludar a todos así y a celebrar un funeral de forma privada: no quiero molestar». La misiva cerraba con la declaración de amor más pura hacia María Travia, su esposa y compañera durante más de seis décadas: «A ella le renuevo el amor extraordinario que nos mantuvo unidos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós».

Un eco que nunca se apaga

Para la comunidad italiana en el mundo y para los amantes de la cultura global, Morricone representa el estándar más alto del genio creativo de la península. Su música sigue viva en las salas de concierto, en los homenajes sinfónicos que recorren los continentes y en cada espectador que se emociona al escuchar los primeros acordes de un oboe o un violín con su firma. Ennio Morricone no se fue del todo; se mudó para siempre a esa dimensión donde el tiempo se detiene y solo queda el sonido de la inmortalidad. ¡Grazie Maestro!

Fuente: https://mondoitalia.ar/ennio-morricone-el-eterno-maestro-de-las-emociones-cumple-seis-anos-de-leyenda/

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