
Dream Theater en Buenos Aires: un viaje de precisión absoluta en dos actos
La banda desplegó en el Movistar Arena un show extenso y conceptual, con una primera parte dedicada a su nuevo material y una segunda enfocada en clásicos.
Por Vanesa Lagraña
El viernes 24 de abril, Dream Theater volvió a Buenos Aires con un show en el Movistar Arena que combinó virtuosismo, formato conceptual y una estructura poco habitual: dos actos con intervalo incluido.
La banda subió a escena puntualmente a las 21:00, en una noche que confirmó desde el primer minuto el perfil del espectáculo: más cercano a una obra integral que a un recital tradicional. El grupo desplegó una primera parte centrada en su material más reciente, con un desarrollo continuo, oscuro y técnico.
El tramo inicial estuvo dedicado a Parasomnia. La propuesta, apoyada en visuales exigió atención plena del público. Lejos de buscar el impacto inmediato, la banda apostó por una narrativa musical con pasajes extensos y cambios constantes de dinámica.
Tras aproximadamente una hora de música, el show tuvo un intervalo de unos minutos. La pausa —inusual para conciertos de rock — funcionó como corte claro entre dos experiencias distintas dentro de la misma noche.
El regreso encontró a la banda en un registro más directo. La segunda mitad se apoyo en clásicos y momentos reconocibles, donde la conexión con el público creció notablemente. Hubo espacio para secciones instrumentales extendidas, también guiños a clásicos del rock con fragmentos de Metallica y Pink Floyd integrados dentro de la estructura del recital.
El cierre, con una pieza extensa y emblemática, coronó un recital que se extendió por casi tres horas.
Si algo quedó fuera de discusión fue el nivel interpretativo: cada integrante mostró una precisión milimétrica, reafirmando el estatus de Dream Theater como referente del metal progresivo. Su paso por Buenos Aires dejo una experiencia sólida y coherente con su identidad: un espectáculo de altísimo nivel musical, estructurado en dos actos y con una narrativa clara.
En tiempos donde muchos shows apuntan a la inmediatez, la banda eligió —una vez más— el camino largo. Y lo recorrió con exactitud.