
Entrevista a Jorge Molina: “La calle te da el contacto con la gente”
Entre la docencia y el oficio de pintar paredes con historia
Por Redacción | Primera Plana Rosario
En una esquina de la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario, un hombre de gorra, pincel en mano y mirada concentrada, traza líneas sobre una pared. Jorge Molina, artista plástico, muralista y docente, deja su huella en otro rincón de la ciudad que desde 2015 lo vio llegar y que hoy lo reconoce como uno de sus referentes del arte urbano.
Paredes que hablan
“Estoy ahora pintando unas banderas, una bandera argentina y una de la provincia de Santa Fe. Pienso que hoy lo termino”, comenta Jorge sin dejar de mirar su obra.
"Básicamente soy muralista, pero también soy docente. Doy clases de dibujo, de filete porteño, de acuarela", nos cuenta con tono calmo y pausado. “Y desde hace unos cuatro años, junto con la China del Río, llevamos adelante la diplomatura en arte mural urbano en la Facultad de Humanidades”.
Esa combinación de enseñanza y calle, de técnica y experiencia, atraviesa toda su obra. "Como muralista, un poco te formas solo. Hice la Facultad de Bellas Artes, también algunos años en la Escuela Provincial, pero especialmente la calle… el mural callejero es algo muy particular. Hay un montón de elementos que te sirven: el oficio, la pintura… pero la calle te enseña otras cosas”.

Voces de la vereda
¿Qué tiene la calle que no tiene el aula ni el taller? “La calle te da el contacto directo con la gente, con los vecinos, con quienes pasan, conversan y te cuentan cosas. A veces, lo que estás pintando les significa algo o les hace recordar algo. A veces surgen reflexiones, historias… incluso sugerencias que hacen que vos transformes lo que estás haciendo”.
La pintura, entonces, no es solo trazo y color: es diálogo. En el ir y venir de las palabras, Molina encuentra nuevas formas. Mientras la gente pasa y lo saluda con familiaridad, él devuelve el gesto con una sonrisa y continúa trabajando.
Un mapa de color en Rosario
"Me mudé en 2015 a Rosario, viví muchos años en Buenos Aires y anduve un poco por ahí. El primer mural lo pinté en enero de 2017. Fue parte de una serie que empecé, incluso pinté muchos en frentes de escuelas", recuerda.
Jorge trabaja por series, lo que le da identidad y continuidad a sus obras. Cada mural no es una pieza aislada, sino parte de una narrativa que recorre la ciudad como un libro abierto. “Hay muchos murales míos en las calles de Rosario”, nos dice.
Y para quienes quieran seguir su obra o contactarlo: “Estoy en Instagram como @jorgemolina\_pintor y también tengo Facebook. Además, hace un año armamos un centro cultural en Calle Entre Ríos al 600 junto a Rubén Farías, un amigo librero”.
El arte como puente
El mural que pinta Molina ese día es más que una bandera. Es la síntesis de una identidad, una forma de estar en el mundo, un reflejo de su compromiso con el arte público. Mientras su pincel se desliza con la seguridad de quien conoce el oficio, Rosario se detiene un instante a mirar, a recordar, a imaginar.
Porque en cada trazo de Jorge Molina no solo hay pintura: hay memoria, y hay pueblo.