
¿Todas las opiniones son respetables?
En la interpretación rápida de esta pregunta, suele confundirse la acción de opinar con el contenido de lo expresado.

Por Hipólito Fernando Ghiglione
Así, en un intercambio de opiniones se pretende validar una idea personal amparándose en un derecho común a todos. No está en discusión el derecho común a todas las personas de expresar su pensamiento, pero tampoco lo está el derecho de los demás a cuestionar el contenido de lo dicho, especialmente cuando éste atenta contra principios universales como el derecho a la vida ,la libertad y la propiedad privada, o cuando es injusto blasfemo o simplemente absurdo. Ejemplo de ello es la afirmación “Algunos políticos roban, pero hacen cosas”.
Detengámonos ante tan desmedida y común opinión, con la cual se pretende validar, no solo ésta, sino además un proceder inmoral como aceptable. Siguiendo a José Antonio Marina, el respeto que merece una opinión depende de su contenido.” No todas las opiniones son respetables, lo es el derecho a exponer tu opinión”.
¿Y qué es eso que denominamos opinión?, es tan solo un afirmación personal, un parecer, cuya aserción depende de las razones sobre las que se apoya y del Individuo que la sustenta. Es un enunciado probable acerca de la verdad de una cosa. Por ello se recurre a una falacia, confundir el derecho a opinar con el Principio de Autoridad, para de este modo validarla. No debemos olvidar que ese principio no es garantía de verdad.
Además, en el aforismo de Marina, se limita el alcance del término ”respetable”. Dada una opinión honesta, corresponde adoptar la actitud de estar ante algo bueno y respetable. Esto implica ser tolerante y considerar lo que piensan los demás para comprender mejor nuestro entorno.
Pero cuando se pretende validar falazmente una opinión, que además agrede o es inmoral, no es posible el consenso y menos aún el diálogo. También nuestro filósofo afirma “Tenemos una vida política excesivamente emocional”, observación que debemos tener muy en cuenta.
Como conclusión para quienes creemos en la necesidad de la “revolución política”, a
la que nos convoca nuestro Presidente Milei y ante la corrupción imperante, resulta inevitable adherirnos a lo enunciado en nuestro Decálogo Libertario de Acción Política “nos importa un rábano la opinión de los políticos sobre casi todos los temas”, lo cual es, sin lugar a dudas, un “novedoso” punto de vista sobre las opiniones.